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El Programa de Formación en Agricultura Sostenible

por Milton Flores Barahona MSc.

I. Introducción

La agricultura, pecuaria y actividades conexas, como el comercio y la transformación de la producción agrícola, continúan siendo la vía más importante de sostenimiento y fortalecimiento de la economía de campesinos pobres de Honduras y Centraomérica.

Según el PNUD, en Honduras el 70 % de la población vive en áreas rurales y de ésta, más del 60% tiene en la agricultura su ocupación principal. No obstante, el grado de capacitación con que estas personas realizan la función productiva es, generalmente hablando, inadecuado.

Hasta el quinquenio anterior, la función de brindar extensión agrícola al sector de campesinos pobres estuvo bajo la responsabilidad Estatal a través del llamado Programa Nacional de Extensión agropecuaria, que funcionaba paralelo al programa nacional de investigación. Este último era el responsable del desarrollo y validación, de nuevas tecnologías. Aún en sus mejores años, los sistemas nacionales de extensión nunca cubrieron ni cercanamente al sector de campesinos pobres, geográficamente dispersos, y sin recursos económicos para adquirir los productos tecnológicos propuestos.

El aparecimiento de organizaciones no gubernamentales de desarrollo (ONGDs) fue substituyendo, a partir de los 90’s la labor del Estado, brindando atención a cientos de miles de agricultores que no son alcanzados por los pocos proyectos de extensión que aun son ejecutados por el Estado bajo convenios de préstamos proporcionados por entidades internacionales como el FIDA, la GTZ-Alemania, o el USAID. Las organizaciones no gubernamentales también impulsaron fuertemente la protección de los recursos y la agenda de agricultura sostenible entre pequeños agricultores como una alternativa a la dependencia de insumos externos y de naturales. Durante los años 90’s el financiamiento para proyectos de este tipo abundó. Pero a apartir de 1997-98 las organizaciones comenzaron a recibir presiones de parte de los donantes para volverse auto sostenibles.

La vía mas expedita que muchas ONGDs encontraron para lograr ese propósito fue la introducción de programas de financiamiento, primero directo a los beneficiarios y más recientemente a través de cajas rurales o bancos comunales. Aunque esta modalidad ha permitido que miles de agricultores tengan más acceso a créditos en condiciones favorables, y a las organizaciones generar ingresos para alcanzar mayores grados de autofinanciamiento, también es cierto que la formación de agricultores en aspectos técnicos ha perdido relevancia.

Así, con frecuencia se observa grupos de agricultores que obtienen financiamiento, por ejemplo para producción de hortalizas, pero cuyo conocimiento técnico sobre este aspecto es mínimo. Este factor les hace incurrir en pérdidas considerables de dinero y de esperanza en la agricultura. En Honduras, el principal agente de extensión agrícola son las casas comercializadoras de agroquímicos porque es a ellas a quienes acuden los y las agricultoras cuando tienen algun problema de plagas o enfermedades en el cultivo. Refiriéndose a la falta de capacitación, en una visita reciente, un agricultor nos decía:

“... nos dan un crédito para silos y nos dicen que si no nos apuramos a aceptarlo, entonces se lo llevan el proyecto a otra gente que lo necesita... pero y si no nos enseñan que echarle al silo, para que queremos silo” Santos Tobías Gutierre, Llano Grande.

II. El Programa de Formación en Agricultura Sostenible

CIDICCO inició en el año de 1992 el Programa de Formación en Agricultura Sostenible (PFAS) específicamente para trabajar en la formación de pequeños agricultores pobres. El PFAS surgió inspirado en la filosofía y practica de un educador Hondureño, el

Lic. José Elías Sánches quien a principios de los 80’s estableció el Centro de Enseñanza y Aprendizaje Finca Loma Linda, cerca de Tegucigalpa, Honduras. Este programa se fundamenta en dos pilares: El cultivo de la Finca Humana y la enseñanza de principios y prácticas de agricultura sostenible.

El Cultivo de la Finca Humana es un concepto sencillo que se puede resumir en la siguiente frase de Don Elías: “si la mente de un campesino es un desierto, su finca va a lucir como un desierto”. La razón principal por la que miles de agricultores y agricultoras están viviendo en la pobreza, económica, social y moral, es porque en el fondo no se sienten personas completas. Se sienten desilusionados, se sienten incapaces, impotentes, se muestran desconfiados, han sido engañados, marginados y como consecuencia, viven sin esperanza. El despertar en la gente la conciencia que cada uno de nosotros tiene un valor intrínseco, que nadie es más que nadie y que todos tenemos el potencial de superarnos tan alto como podamos soñar, es cultivar la finca humana. La agricultura es el eje sobre el cual se dan, en una vivencia de varios días, estas reflexiones.

Las reflexiones son acompañadas de enseñanza y aprendizaje de principios y practicas de agricultura sostenible apropiadas para las condiciones de economía, de pendientes y de bosque bajo las cuales trabajan la mayoría de agricultores/as.

En sus muchos años de trabajo, Don Elías inculcó en varios de sus “alumnos campesinos” la idea de establecer otros centros como Loma Linda, en condiciones agroecológicas distintas a las de Loma Linda, para abrir oportunidades para otras personas. Así, al menos 13 personas comenzaron a hacer de sus fincas Centros de Enseñanza y Aprendizaje (CEAs), en donde impartían “clases” a agricultores que eran enviados por otras organizaciones en períodos cortos de uno o dos días. El salón de clases eran las parcelas de trabajo.

En el año 1994, CIDICCO sirvió como el medio para formar una red de estos “Centros” con el fin de unificar criterios, presentar una plataforma común ante la sociedad, buscar el apoyo de organismos, y enriquecerse unos a otros. De estos 13 Centros que iniciaron, actualmente hay seis o siete que están trabajando en forma continua. CIDICCO está desarrollando el PFAS con cuatro CEAs en los cuales han recibido instrucción más de 300 personas en los ultimos dos años.

1. El programa

Inicia con una visita de diagnóstico que realiza el instructor/director del CEA junto con el coordinador del proyecto por parte de CIDICCO. Durante esta visita se conoce la región de donde vienen los participantes, se les hace una presentación del programa, y se establecen compromisos con los participantes – que ofrece el CEA y que ofrecen ellos/as. Después de cada curso. Hay una o dos visitas de seguimiento para animar a las personas, conocer como van avanzando con sus trabajos, y realizar practicas agrícolas.

La capacitación consiste en dos o más módulos de formación durante el año, de tres a cinco días de duración. En este tiempo los y las participantes permancen en las instalaciones de los CEAs, y reciben instrucción y alimentación que corre por cuenta de CIDICCO, o en su defecto, cualquiera sea la organización que patrocina la capacitación del grupo.

2. Los Participantes

Son agricultores hombres o mujeres que se dedican a labores agrícolas como su actividad principal, no tienen otra forma de recibir capacitación técnica, y tienen interés en aprender. Son personas de aldeas y caseríos aledaños a cualquiera de los CEA. Casi todas las personas que llegan a los CEAs son de comunidades remotas. Según nuestras estadísticas, un 40% como mínimo, nunca antes han recibido ningún tipo de capacitación agrícola o bien han recibido solo charlas.

La identificación de estas personas se realiza de varias maneras: presentando el programa a organizaciones de base, a grupos de la Iglesia, a precooperativas o grupos productivos de agricultoras, a pedido del patronato o municipalidad o de otras organización.

El poder realizar estas capacitaciones a través de otras organizaciones ha resultado ser la forma más eficaz de desarrollar este trabajo pues la gente necesita de otros servicios como el financiamiento y la comercialización. Estos solo pueden ser provistos por otras organizaciones que se especializen en tales servicios.

3. Los Instructores

El grueso de la capacitación está a cargo del director/propietario del CEA y su familia. El coordinador del PFAS por parte de CIDICCO también participa activamente impartiendo instrucción sobre temas específicos y ayudando al director del CEA a preparar los temas tanto en su contenido como en la practica.

4. La Metododología

En los CEAs la mayor parte de la instrucción es practica. El trabajo comienza a las 6:00AM o más temprano con alguna actividad en el campo. Luego del desayuno, puede darse un tema en salón y más tarde, de nuevo al campo. También hay tiempo para evaluar que se ha aprendido y para hacer reflecciones espirituales, basadas en la lectura de Biblia y oración.

5. Los Temas

Los CEAs manejan un grupo básico de temas – de motivación y manejo de suelo – pero además, para cada grupo se dan algunos temas específicos dependiendo de las necesidades que ellos/as expresen durante las visitas iniciales de diagnóstico.

En lo motivacional, las pláticas van desde reflexiones sobre el papel del agricultor como administrador de la Creación de Dios, reflexiones sobre el Cultivo de la Finca Humana, e higiene del hogar. Las enseñanzas técnicas giran alrededor del manejo ecológico del suelo, su enriquecimiento con métodos orgánicos como los abonos verdes, el manejo de árboles dispersos para no continuar deforestando. Todas estas técnicas se pueden apreciar y practicaar en forma concreta en las parcelas del CEA.

III. Los Logros Principales

El PFAs ha contribuido a la capacitación directa de 300 personas; entre 20 y 25 porciento de estas, son mujeres dedicadas a la producción de hortalizas y granos básicos. Estas personas pertencen a numerosas organizaciones de base en sus comunidades. En la región de Occidente, tres personas que han participado en el programa, ya han organizado grupos en sus comunidades para que reciban cacpacitación en los CEAs.

Un 60% de estas personas actualmente practican varias de las técnicas recibidas durante la capacitación en el PFAS y son capaces de producir el 100% de sus granos básicos y están iniciando otras actividades productivas.

Resalta una mayor integración de las familias, especialmente cuando la pareja ha participado en el PFAS. Pero aunque solo sea un miembro, el o ella se motivan de ver el involucramiento de la familia de los CEAs en todas las actividades que se realizan allí.

IV. Conclusión

El PFAS podría considerarse como otra variante del enfoque de extensión de campesino a campesino que sido tan fuerte en Centroamerica en los últimos años. El funcionamiento de un programa como este puede desarrollarse en un contexto nacional, en el entendido que cada CEA es una pequeña empresa familiar y, por lo tanto pueden surgir muchos más en otras condiciones agroecológicas o con alguna especialidad. No obstante, es importante señalar que este surgimiento debe ser espontáneo en vez de programado. Conocemos al menos tres personas quienes, motivados por el aparente éxito de varios CEAS y creyendo haber encontrado una actividad lucrativa, hizieron inversiones considerables en instalaciones para operar su CEA sin que hayan logrado un volumen de trabajo que les permitiese pagar las inversiones.

Todos los CEAs que están operando actualmente, iniciaron con instalaciones mínimas, pero con una experiencia productiva que era y continúa siento el mayor atractivo para las organizaciones que desean contribuir a la formación de recursos humanos campesinos.

Finalmente, la experiencia de los CEAs debe ser un llamado a profesionales agrícolas; hasta la fecha ninguno de estos CEAs es operado por graduados universitarios. Han sido todos campesinos genuinamente interesados en la gente y la agricultura.