Por: Chati Bunch
Elías Sánchez Aplícano nació
en la desaparecida Morolica, departamento de Choluteca el 18 de noviembre
de 1927. Desde niño, en el seno familiar desarrolló su amor por la tierra
y los frutos que ésta produce. Poco a poco, conforme crecía en el medio rural,
sintió la necesidad impostergable de producir más y mejores alimentos. Su
desafío en ese entonces consistía en cómo lograrlo sin agotar la fertilidad
del suelo. Fue un maestro nato. Después de terminar sus estudios primarios,
cursó la carrera de Magisterio en la Escuela Normal Rural de Toncontín, que
a pesar de estar ubicada en Tegucigalpa se denominaba "rural" por su filosofía
y su metodología de estudio y de trabajo, totalmente compatibles con su filosofía
personal: trasladar la enseñanza-aprendizaje al campo. Durante los últimos
30 años su trabajo influenció directamente unas 30 mil personas entre agricultores
campesinos, agrónomos y trabajadores del desarrollo. Con el ejemplo y la experiencia
lograda en su Centro de Enseñanza y Aprendizaje "Loma Linda", ayudó a establecer
más de 26 Centros de Enseñanza-Aprendizaje dentro y fuera de Honduras, los
que constituyen su legado más importante. La filosofía central de su Centro
de Enseñanza -decía él- se basa en dos principios:
1) Ningún agricultor es dueño de la tierra, sólo somos usuarios pasajeros.
La tierra le pertenece a Dios, no a nosotros. Se trata de un ciclo lógico
y natural: nuestros descendientes y los de todos los seres del planeta se
alimentan del suelo. Nuestras fuentes de alimentos están constituidas por
plantas y animales, de manera que mi seguridad alimenticia está determinada
por la seguridad alimenticia de mis fuentes de alimento.
2) No puede haber agricultura ni producción racional de alimentos,
si los agricultores no comprenden la diferencia entre
tierra y suelo. Para muchos la agricultura se hace en la tierra, pero no es
cierto, la agricultura se hace en el suelo, la tierra es parte del suelo pero
ambos forman un sólo cuerpo. La tierra es la parte dura del cuerpo, los huesos;
el suelo es la parte blanda, la carne. Como cualquier ser viviente, el suelo
necesita: alimento agua, luz, temperatura, aire, descanso y cariño. Entender
las necesidades del suelo y atenderlas, es lo que hace al suelo inagotable
y constituye la base de la sostenibilidad. Dejar descansar al suelo no es
dejar de cultivarlo; descanso es evitar la rutina, es la diversidad y en el
caso del suelo, el descanso estriba en la rotación de cultivos.
En una última plática con Elías, en diciembre de 1999, el nos explicó varios
conceptos que se mezclan entre el trabajo del campo y las relaciones humanas
entre ellas:
CB -
¿Qué es sostenibilidad?
ES - Es un concepto amplio, generoso, carente
de egoísmo: --no lucho sólo por mejorar mi vida durante el tiempo que me dure;
quiero que mis logros afecten y beneficien a los que vienen detrás de mí.
Hablamos en términos estadísticos de triplicar y quintuplicar cosechas. Pero,
cuánto dura un aumento considerable de producción si no se continúa alimentando
el suelo y atendiendo sus necesidades básicas?. La base de mi metodología
de trabajo es el desarrollo de la finca Humana, que mplica el desarrollo personal,
éste a su vez, es la suma de un cúmulo de conocimientos científicos, el desarrollo
de técnicas o habilidades y un aporte de sentimientos humanos. Todo mi trabajo
ha estado relacionado y enfocado a la persona. Las cosas mejoran y la gente
se desarrolla, "No se preocupen por cambiar fincas sino la mentalidad del
finquero" decía Don Marcos Orozco.
CB -
¿Cuál fue su mayor logro?
ES - Haber contribuido a que el agricultor se
encuentre y explore su riqueza de intelecto. Un ejemplo claro fue el de Einstein,
nació con un intelecto brillante y las circunstancias le permitieron desarrollarlo.
Lograr un cambio de actitud en los agricultores, agrónomos y técnicos hacia
el suelo, que comprendan que el suelo es vivo y que como tal, tiene necesidades
básicas que hay que atender para que se mantenga vivo; haber ayudado al agricultor
campesino a movilizarse, a descubrir que su país es mucho más que su aldea,
a facilitar la interacción entre campesinos, haber sacado a la mujer a participar
fuera de su casa para asumir un papel protagónico en la vida de su familia,
esos son mis mayores logros.
CB
- ¿Qué cambiaría en cuanto a su filosofía y metodología de trabajo después
del Mitch?
ES - La gente se vuelve solidaria sólo en momentos de tragedia.
Desde el punto de vista de la población lo más importante es enfatizar en
el desarrollo de actitudes humanas: solidaridad, terdependencia. Para mantener
el equilibrio y el balance natural, es mucho mejor y más saludable que necesitemos
de los demás, que cooperemos unos con otros. Necesitamos elaborar e implementar
un programa fuerte de formar facilitadores en esta escuela o línea de pensamiento
y de acción. Casi todas las ONG's han nacido con un fondo emocional. Pero
todo trabajo de desarrollo debe involucrar un aspecto de sagacidad política.
Uno de los grandes errores ha sido sólo enseñar a los pobres, sin predicar
a los ricos. Se les ha distanciado, en lugar de acercarlos. Los ricos han
visto el desarrollo de los pobres como una menaza, cuando es todo lo contrario.
Cuando ayudamos a que las personas aumenten su capacidad de ingresos, también
ayudamos a que aumenten su capacidad de inversión. Siempre las necesidades
son limitadas con relación a los recursos. A mayores recursos, mayores necesidades.
Para estar listos a la explosión de demandas, hay que preparar a la gente
para que pueda generar ingresos, de lo contrario se vuelven ladrones.
CB - ¿Cómo debemos ayudar
a las personas a aumentar su capacidad de ingresos?
ES -
Es muy sencillo: hay que poner en práctica el triángulo de la
finca humana: conocimientos, destrezas y parte afectiva. Cuando el campesino
comienza a aprender sistemáticamente y a movilizarse, comienza también a salir
de la infancia social. En su entrada a la adolescencia social, el campesino
debe llevar un equipaje completo que incluya conocimientos de toda clase no
sólo agrícolas que lo preparen para enfrentar los resultados del desarrollo.
Hasta ahora el denominador común en los programas de desarrollo es que el
técnico llega [de metido] a las comunidades a tratar de "transmitir" todo
o de recibir todo del campesino. Se habla de tal o cual programa que se menciona
por nombre: Vecinos Mundiales, LUPE o el Centro Loma Linda. Pero en realidad
el campesino nunca se apropia de tales programas. Hay que partir de la base
de que no se aprende sólo por aprender, sino para servirse de lo aprendido.
El aprendizaje es infinito. Las ideas son infinitas.
CB -
¿Cómo se comparten ideas?
ES - Hablando. Pero mientras nadie nos ponga atención,
nos escuche, analice lo que decimos, lo ponga en práctica y nos retroalimente,
somos un cero. Cuando encontramos alguien que responde así, ese alguien es
la unidad que ayuda a formar el 10.