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Asociación de Mujeres Intibucanas Renovadas (AMIR)

Aunque el trabajo productivo de AMIR no ha estado orientado prioritariamente a las actividades agrícolas, CIDICCO se ha interesado en apoyar a este colectivo de mujeres porque en los próximos tres años el precio del maíz, frijoles, huevos y otros alimentos básicos, continuará subiendo como nunca antes. En las comunidades donde funcionan los grupos AMIR las familias han vivido crónicamente mal alimentadas; de manera que el encarecimiento de los alimentos agravará la inseguridad alimentaria de estas familias.

En ese sentido, CIDICCO considera que es factible aumentar considerablemente la productividad de granos básicos y hortalizas de los grupos de mujeres productoras empleando tecnologías sencillas ambiental y económicamente eficaces que actualmente no se aplican.

Isabel Gómez MéndezSin duda alguna, las mujeres de la Asociación de Mujeres Intibucanas Renovadas (AMIR), saben que está en sus manos mejorar la vida de sus hijos y la de sus comunidades. Son mujeres lencas que viven en las montañas de los alrededores de La Esperanza, Intibucá y que desde el año 1994 han estado luchando por organizarse para lograr objetivos en común.

¿Cómo le pusieron el nombre a la asociación? No queríamos ser como todas las organizaciones... queríamos ser distintas, y por eso usamos "renovadas".

La asociación cuenta con más de 500 mujeres que cooperan para hacer varios productos artesanales y agrícolas. Muchos son para consumo propio, pero su meta es lograr un negocio para contribuir a la economía de sus familias. Elaboran encurtidos, dulces y jaleas de las frutas que se cosechan en la región (fresa, guayaba y durazno) en una pequeña planta y cuentan con varios telares en donde hacen pañuelos, chales y mantas de unos colores muy propios. Además de estas artesanías, el grupo se ha organizado para cosechar maíz en la montaña, en la comunidad de Pueblo Viejo.

Mercedes GarcíaHan recibido varios talleres y capacitaciones a través de los años y los frutos de los nuevos conocimientos son visibles, la planta procesadora es una construcción bien edificado que lograron hacer con el aporte de cada asociada y el apoyo de la Iglesia Católica. Los productos los venden en el mercado de La Esperanza y tambien tratan de aprovechar las exposiciones de artesanías en diferentes lugares de Honduras.

Elvira GonzálesLos tejidos de estas mujeres son una expresión muy propia de su cultura Lenca, tienen sus telares en un pequeño edificio de madera en la montaña, en una comunidad que se llama Río Grande. Desde hace un año y medio, se reúnen cada semana para trabajar, hay varias mujeres que se han capacitado y pueden producir 3 chales o 4 pañuelos por día.

los dulces... nos lo inventamos... decidimos hacer algo pequeño para poder venderlo más.

click sobre los productos para más fotos

dulces de guayaba

encurtidos

chales y pañuelos

¿Cómo eligen los colores que usan? pues si... para combinar los colorcitos

proyecto maíz

CONTACTE AL AMIR: amir_orghonduras @yahoo.com

BAJE EL BROCHURE DEL AMIR (en pdf)

Conozca al AMAIH (Asociación de Mujeres Artesanas Indígenas de Honduras), un colectivo de mujeres de Marcala BAJE INFO EN PDF

Cándida González MartínezHace muy poco, el AMIR tomó la decisión de alquilar una manzana de tierra para poder cosechar maíz. Se coordinaron 38 mujeres para trabajar la tierra y cada domingo en la Iglesia se ponían de acuerdo para la siguiente semana. En esta primera experiencia sacaron 24 quintales en oro, suficiente para su propio consumo y además con algunos quintales para vender.

Maria Pascuala GarcíaSegún la FAO, las mujeres campesinas contribuyen hasta el 90% de los alimentos que se consumen en las zonas pobres rurales. Pero además ellas ayudan a la preservación de los conocimientos tradicionales sobre el uso de plantas medicinales, también se encargan de la buena administración del hogar, e invierten sus ganancias para la compra de los alimentos que su hogar necesita.

El AMIR muestra que ha sido un grupo con propósito y con un mirada hacia el futuro, quieren expandir cada uno de sus iniciativas; en estos momentos tienen planes de agregar una tortillera a la planta, quieren seguir mejorando la calidad y cantidad de telas que producen, además les gustaría poder cosechar la frutas que necesitan para los dulces y jaleas, y les gustaría mejorar la producción de maíz. Se preocupan por el bienestar de sus hijos y están convencidas que el conocimiento es necesario para una vida mejor.

Precisamente, fue gracias  a las gestiones que por cerca de dos años realizaron representantes de la AMIR, que para el ciclo escolar 2008 la DDEI autorizó la apertura de dos centros SAT en comunidades donde existen grupos de la AMIR.  Esta colaboración entre CIDICCO la AMIR y la DDEI ha permitido crear una  oportunidad de educación formal para jóvenes que de otra manera no tendrían ninguna posibilidad de continuar sus estudios secundarios.

CIDICCO pretende hacer una contribución a la reducción de la pobreza  integrando la educación de la Juventud con la activación económica de las familias de estos jóvenes fortaleciendo las capacidades de los participantes  y promoviendo  la gestión sostenible del agua, suelos, bosques, semillas y expresiones culturales de la región.